Autores: Laura Vásquez, Steven Caycedo, María Isabel Sánchez y Samuel Felipe Hurtado.
Desde la independencia de Colombia en 1810 fue necesario comenzar a pensar desde diferentes perspectivas cuál sería la organización o modelo de país que se implementaría. A partir de ese momento los colombianos nos hemos dividido en dos o más bandos por cuestiones ideológicas, la primera discusión fue si convertirnos en un estado federalista o centralista. Debido a que como lo explica Rodrigo Izasa un sector del país creía que la única forma de garantizar que los españoles no gobernaran nuevamente el territorio nacional era que el país estuviera unido en un solo mando. No obstante, había quienes pensaban que la mejor opción de que el país saliera adelante era copiar el modelo norte americano que se basaba en estados independientes y que era ya un referente.
Años de discusiones ideológicas sobre el rumbo que tomaría el país llegaron a su punto más álgido cuando Colombia sufre uno de los atentados más graves de su historia, El Bogotazo. Un acontecimiento que puso en vilo la tranquilidad de los colombianos, el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 causó que la revuelta entre los partidos fuese más agresiva que en tiempos anteriores, logrando así que la violencia tomara partido en la época. Luego de aquel macabro suceso en el año de 1958 se abre paso entre la violencia el Frente Nacional para disponer a la finalización de la guerra y la violencia que atormentaba al país. Como se menciona aquí:
“El pacto bipartidista del frente nacional fue diseñado por los jefes de los partidos tradicionales, liberales y conservadores, para poder poner fin a la violencia sectaria de los años 40 y 50. Salir del gobierno militar del general Gustavo Rojas Pinilla, a quien paradójicamente habían instalado en el poder años antes. Y retornar al estado civil.” Fernán González, “Alcances y limitaciones del Frente Nacional como pacto de paz. Un acuerdo basado en la desconfianza mutua”, en: Tiempos de paz. Acuerdos en Colombia, 1902-1994 (Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá, Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2003).
Se conocen que las principales causas de la violencia en Colombia durante de la dictadura militar del General Rojas Pinilla dada entre los años de 1953 y 1960 fueron las siguientes: En primer lugar la intolerancia política entre liberales y conservadores que se había convertido en sectaristas. Esto se evidencia gracias a la película Carne de tu carne, en donde su tema principal es la violencia dada en Cali en el año de 1956 cuando eran acorralados los convoyes militares y explotados con dinamita. En segundo lugar, el problema histórico del despojo de tierras también hace presencia en esta época ya que como se evidencia en el documental No hubo tiempo para la tristeza, las personas más pobres del pacífico colombiano sufren por la indiscriminada forma en la que los apresan contra su voluntad, les quitan sus territorios sin importarles nada, además de eso los asesinaron y los torturaron. Esa era la forma más efectiva que habían encontrado para generar violencia y guerra sin fin.
En tercer lugar, otra de las causas de esta época de violencia se debe a que los actores armados generaron la pérdida de legitimidad de la comunidad con el estado, ya que debido a la utilización de altos rangos de la fuerza pública oprimían a todo el país a someterse a la violencia. Además de aquella persecución por parte del estado también se presentó la persecución religiosa, que daba paso a la violencia de ideología y fe con la que suprimieron más derechos de la comunidad y del pueblo campesino. Como se evidencia en el documental No hubo tiempo para la tristeza, las comunidades religiosas debieron salir de sus territorios gracias a las amenazas y muertes de tanto sacerdotes como religiosos y religiosas, así como de la destrucción de templos y demás lugares de concentración de las comunidades unidas en la fe. Sin importar el riesgo que se corriera durante la época, muchos sacerdotes decidieron apoyar a sus comunidades a enfrentar esa guerra que los tenía a todos acorralados con la fe y la oración, con cantos y plegarias al señor para que esa intranquilidad se convirtiera en paz.
Luego de estas situaciones que se presentaron en un primer momento se evidencia que las consecuencias no han cesado. Hoy en día se muestra que las consecuencias de la violencia y la guerra en esos años nos han alcanzado hasta nuestros días, sin importar cuánto se esfuerce el pueblo por olvidar las FARCS y el ELN hacen lo posible por recordarlo cada día. Se siguen presentando secuestros, despojos de tierras, asesinatos de líderes sociales y religiosos, y el gobierno no ha podido poner fin a esa guerra ya que se centran en la guerra bipartidista por el poder. Todos estos delitos han generado que los 50 años de violencia y guerra se extiendan en el tiempo, permitiendo que la sociedad colombiana no logre sanar las heridas del pasado. Las heridas que se hicieron sin ningún motivo a personas inocentes son las que se buscan sanar con justicia y paz, por parte de todos los actores sociales tanto políticos como ciudadanos de a pie.
Todo el pueblo colombiano ha hecho memoria de aquellos atroces años de violencia que no solamente se vivieron en las grandes ciudades como Bogotá, Medellín o Santander, sino que también en las zonas apartadas del país como San Vicente del Caguán, Vichada, Chocó y entre muchos otros lugares. La violencia ha marcado la historia de generaciones de colombianos que fueron testigos de los secuestros de sus padres y hermanos, o los asesinatos de familiares. Sin importarles nada, el derecho más valioso que es la vida se les fue arrebatado a muchos inocentes víctimas del conflicto armado en Colombia, cuanto este estaba en su punto más álgido y peligroso para toda la sociedad civil.
Para finalizar, se puede concluir que aunque esa época de violencia se haya presentado tiempo atrás, hoy en día la violencia se ha diversificado provocando que ningún lugar sea seguro, que la justicia no sea efectiva y que la comunidad se sienta más atacada que antes. La violencia y la guerra del siglo XXI ha pasado a ser robos a plena luz del día, personas asesinadas por ser líderes sociales o simplemente por montar en bicicleta. Hasta este punto ha llegado la violencia, además debemos mencionar que los secuestros no han cesado, que los despojos de tierras no han parado, que las guerrillas se han unido para fomentar más el caos en ciudades grandes como Bogotá, Medellín y Cali, y en muchas otras pequeñas como Puerto Inírida, Arauca y Buenaventura, solo por mencionar algunas. Además, se tiene en cuenta que las bases de la violencia se presentaron desde la época de la dictadura militar del general Rojas Pinilla y ha pasado los límites del tiempo y el espacio llegando a zonas que no habían sido afectadas hasta nuestros días en pleno siglo XXI.
Referencias
Mayolo, C. (Director). (1983). Carne de tu carne [Película]. Bertha de Carvajal y Fernando Berón. Extraída de https://www.rtvcplay.co/peliculas-ficcion/carne-de-tu-carne
Betancur, J. (Director). (2015) No hubo tiempo para la tristeza [Documental]. Centro Nacional de Memoria Histórica. Extraído de https://www.youtube.com/watch?v=das2Pipwp2w

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