El barco que surcó los siete mares - Crónica

 Por: María Isabel Sánchez 



“El perla negra”, considerado el barco más lujoso que podía surcar los mares indomables, era dirigido por el capitán Jack Sparrow. Navegaba por los mares del viejo mundo, conocidos por sus rutas de barcos comerciales y altamente transitados por embarcaciones no menos grandes. 


Era el año de 1492 y el capitán Sparrow anhelaba poder llevar su nave a lugares inimaginados y nunca antes vistos, era tanto su anhelo que empezó a idear una ruta marítima que lo llevara a recorrer los famosos siete mares. Sin importar que eso costara una fortuna decidió vender todo lo que tenía y se quedó solamente con la reliquia que un viejo capitán le había concedido antes de morir. Era una brújula de la suerte que no indicaba el norte sino el anhelo o deseo más profundo del corazón. 


Teniendo solamente esta brújula en su bolsillo emprendió el viaje más largo y emocionante de su vida. Cuando se encontraba por el mar Mediterraneo, el primer mar por el que cruzaba con su tripulación, se enteró de las muchísimas historias de fantasmas y mitos de la zona que sonaban bastantes espeluznantes. Sin importarle mucho estas historias se adentró más por su travesía llegando al segundo mar, el mar Rojo, el cual era distinguido por sus aguas turbulentas y encalladoras.


Allí encontró a una población indigena poco conocida, por lo que se instaló por unos días en las orillas de la costa de este incesable mar. Su tripulación bajó de la nave para inspeccionar y recolectar algo de comida y agua dulce para tomar, ya que se habían quedado sin el precioso líquido. Luego de subir nuevamente a altamar, encontraron un mar muy inusual, sus aguas blancas parecían tener una capa de sal por encima lo que ocasiona que lo llamasen el mar Caspio, que hacía referente a la abundante capa de sal que cubría su superficie. 


Navegando por este no encontraron más que desolación; era uno de los mares menos transitados porque los barcos duraban menos tiempo cuando hacían las rutas por ese lugar. Aún así el capitán Sparrow no se daba por vencido, él quería llegar más lejos de lo que cualquier nave y capitán lo había hecho.  Así que siguió con su viaje llegando al mar Negro en donde encontraron un poco de tráfico,  ya que habian muchas naves pasando por esa ruta la cual era más conocida que la anterior. El capitán Sparrow se encontró con muchos capitanes amigos, unos más viejos que otros, los cuales invitaron al capitán y su tripulación a pasar unos días en una isla cercana. 


Pasaron tres días y la tripulación del capitán creció mucho más de lo que esperaba, la mayoría de sus tripulantes eran hombres por lo que ahora el barco “El Perla Negra” estaba lleno de mujeres hermosas y un ambiente cálido. Esto motivó aún más al capitán Sparrow seguir con su travesía, por lo que continuó su camino y entró al mar de Arabia, el cual era un poco más salobre que los demás. La temperatura del ambiente era más caliente y el calor azotaba por esos días este mar, así que el capitán decidió no quedarse mucho tiempo allí. Luego de pasar por esa zona de calor llegaron a un clima mucho más agradable, ya se encontraban en el mar Pérsico, el cual era muy conocido por sus tropas guerreras de tiempos remotos, además eran reconocidos en todas partes por la batalla sangrienta que llevó al final de esta nación. 


Luego pasaron al último puerto de su travesía, ya se encontraban en el mar Adríatico y el capitán Sparrow sentía que estaba cumpliendo su sueño junto con una tripulación llena de alegría y entusiasmo por volver a casa a contar la famosa travesía de los siete mares. En este último puerto el capitán Sparrow se quedó unos pocos días, y sin haber partido aun ya su historia de viaje y travesía se había convertido en leyenda.  La llegada a casa fue una fiesta para la tripulación y para el capitán Jack Sparrow, quien no se cambiaba por nadie, y sabía que lo que había hecho era historia que recordarían de generación en generación hasta el final de los tiempos.


Y así fue la travesía del único barco que logró surcar los siete mares a cargo del capitán Sparrow. El icónico “El Perla Negra” se convirtió en un monumento a la travesía lograda. Luego de aquel viaje el capitán nunca más volvió a dirigir un barco y menos una tripulación, ya que con el objetivo logrado se dedicó a pasar los últimos días de su vida en tierra firme. 


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